lunes, 29 de noviembre de 2010

NYCB

George Balanchine
En los años 40 se crean dos grandes compañías americanas en la ciudad de Nueva York: The American Ballet Theatre y The New York City Ballet, este último nutriéndose de bailarines salidos de The School of American Ballet, creado por Balanchine y Kirstein en 1.934.
(ver vídeo)

George Balanchine (San Petersburgo 1.904 – Nueva York 1.983), junto con Ashton en Gran Bretaña, se convertirá en el abanderado del clasicismo a ultranza, siguiendo la senda iniciada por Petipa el siglo anterior.
"la única historia es la historia de la música, una serenata, una danza si se quiere, a la luz de la luna"
De la escuela de bailarines formados por Balanchine surgieron figuras como Tanaquil Le-Clerq – su esposa y modelo de bailarina del coreógrafo, alta y de largas piernas -, Melissa Hayden, Gelsey Kirkland, que empezó su carrera con Balanchine para pasar después al ABT y formar su legendaria pareja con M. Baryshnikov, etc.
Balanchine decía que un coreógrafo tenía la misma función que un chef y debía "alimentar" a sus bailarines con obras de muchos estilos para poder seguir evolucionando y ofreciendo la mayor variedad posible a bailarines y público. Así encontramos ballets narrativos: Cascanueces (1.954), Sueño de una noche de verano (1.962), Don Quijote (1.965), Coppelia (1.974); ballets de estilo romántico: Scotch Symphony (1.952) o Liebeslieder Walter (1.960); ballets de estilo imperial: su versión del acto II de El Lago de los Cisnes (1.951) o Divertimento nº 15 (1.956); ballets de inspiración del folclore americano: Western Symphony (1.954), Square Dance (1.957), Stars and Stripes (1.958).
En 1.967 Balanchine hace una especie de manifiesto coreográfico al crear Jewels, inspirado en una exposición de joyas, con el que mantuvo que "la danza no puede expresar nada. La danza se expresa a sí misma"
Balanchine siguió creando obras hasta su muerte en 1.983. En los años setenta, con motivo de la muerte de su amigo Igor Stravinsky, creó la última de sus obras que sigue la tendencia iniciada por Apollo y culminada en Agon: Violin Concerto. Su estilo se caracterizó por la ausencia total de expresión en las caras de sus bailarines, la desnudez decorativa y centrado únicamente en la coreografía. Las obras de Balanchine están abiertas a la interpretación del público. El número de obras y la variedad de estilos en los que trabajó hizo que, tras su desaparición, se tuviera la sensación de que toda innovación ya había sido realizada.
, clara referencia al ballet de Fokine Les Sylphides, obra que siempre admiró. Lo que hace de Serenade una obra maestra singular es la perfecta musicalidad de su coreógrafo en el tratamiento de la partitura de Tchaikovsky, el uso magistral de las formas geométricas como fin en sí mismas y la presencia a lo largo de toda la obra de una atmósfera sin que nunca llegue a desarrollarse una historia concreta. Se caracteriza por la energía, el dinamismo, el uso magistral del espacio y la incorporación de elementos de la danza-jazz – que ya se habían visto en Apollo -, algunas de las señas de identidad del coreógrafo a lo largo de toda su carrera.

La carrera de Balanchine comienza en la compañía de Diaghilev tras unos primeros años de experimentación en Rusia. De la época de Los Ballets Rusos han sobrevivido dos ballets importantes: Apollo y El hijo pródigo.
En un principio, Balanchine quiso establecerse en Europa, pero debido a una grave enfermedad tuvo que abandonar su proyecto para la Ópera de París, donde Serge Lifar fue nombrado director. En 1.933 crea su propia compañía, Les Ballets, que apenas dura un año por problemas financieros, aunque los críticos alabaron la calidad de alguna de las obras creadas para ella como Mozartiana y Errante.


Finalmente decide marchar a América, al conocer a Lincoln Kirstein (empresario y escritor americano) en una de las últimas representaciones de su compañía. Tras conocer la situación, el empresario dijo a Balanchine: "Yo te levaré allí. Crearemos una compañía de ballet en América" a lo que Balanchine respondió: "sí, pero antes, una escuela". De esta manera surgía en 1.934 la School of American Ballet, el germen de la cantera de la que Balanchine hará surgir sus bailarines y, todavía hoy, cantera fundamental de la que se abastecen las compañías principales del país.
Para los primeros alumnos de esta escuela, Balanchine crea Serenade, homenaje a los coreógrafos que le habían servido de inspiración: Petipa, Ivanov y Fokine. La obra no tiene argumento;


Balanchine realizó diferentes intentos de crear compañías con las que proseguir su carrera de coreógrafo. Así surgiría Ballet Caravan, para la que crearía en 1.944 Concerto Barroco, con música de Bach o Ballet Imperial, con música de Tchaikovsky.


En 1.946 es invitado por el Ballet Russe de Monte Carlo donde crea La Sonnambula (música de V. Bellini), para la bailarina Alexandra Danilova, compañera de los años de Diaghilev.


Ese mismo año crea Ballet Society (posterior NYCB), gracias al dinero que había ganado por sus trabajos en Broadway y en Hollywood como coreógrafo de musicales. Balanchine rompe las barreras que hasta este momento existían entre el "gran arte" y el "simple entretenimiento". Para él, el ballet, como todas las artes escénicas, era una forma de entretenimiento. De su trabajo en Broadway absorbió un estilo que ha influido decisivamente en su obra: el jazz, del que utiliza los ritmos percutidos en el trabajo de los pies, el abandono y la distorsión de las caderas y la rapidez de movimiento que transfiere a su técnica de ballet clásico. Los bailarines entrenados por Balanchine se convirtieron muy pronto en los más rápidos y expansivos de todo el panorama coreográfico.
Para esta compañía crea Four Temperaments (Paul Hindemith), que contó con los diseños del artista surrealista Kart Seligmann, de los que no dudó en prescindir por no serles de su agrado, inaugurando una serie de ballets desprovistos de decorado y vestuario. Introdujo las mallas balncas y negras, como si de un ensayo se tratara, contradiciendo los principios de Diaghilev, generalmente aceptados, en cuanto a la síntesis de todas las artes. La danza se liberaba finalmente de todas las demás, excepto de la música (no es hasta Merce Cunningham que se plantea esta falta de dependencia). Four temperaments retoma la corriente iniciada en Apollo, con el énfasis en las líneas, la austeridad de las formas, la falta de argumento y un trabajo de pareja rara vez visto antes.
En 1.947, invitado por el American ballet Theatre, Balanchine crea un ballet más en consonancia con su pasado de la Rusia Imperial: Theme and Variations (Tchaikovsky), para Alicia Alonso e Igor Youskevitch


En 1.948 el New York City Center ofrece su escenario a la compañía que desde entonces pasa a llamarse New York City Ballet, que se consagró como una de las más importantes empresas artísticas del siglo XX.

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